Aquellos hombres, que se esconden de alegría,
entre las piedras vacías.
Que reflejan en su mirar el eterno cantar
de las sonrisas
Aquellos hombres, que en su pecho
reflejan el amor,
de un sentir lejano.
De uno cercano.
Aquellos hombres, que crean las mentiras,
creyéndose los únicos capaces de vivirlas.
Manteniéndose distantes
de los corazones
Aquellos hombres, que se esconden
en máscaras de seres.
Danzando como feligreses,
burlándose de los corrientes.
Todos aquellos, que mis brazos tocaron
y mi ojos miraron.
Se quedan postrados en el silencio,
como cual oscuro juego,
riéndose de los momentos.
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