Tú por aquí...

Sed bienvenidos a este pequeño universo de neuronas y entes olvidados ...

viernes, 27 de septiembre de 2013

Espectros.


He contado los minutos, las horas, los días desde que te vi irte. Créeme. No sentí dolor.
Saqué cada recuerdo del que creía que existía algo de mi memoria. Créeme. No me costó.
Sonreía al pensar que todo te iría bien para así no volverte a ver. Créeme. No te espero más.

Pasé varios momentos de mi vida imaginando el después. El retorno de tus caricias, de todo lo que creía que sería nuestro. Aquello que prometía mi mente. Tomé conclusiones de donde no debía de sacarlas, olvidándome de mi y poniéndote a ti. Quise aferrarme al recuerdo  de aquellos tiempos.
Créeme, solamente fue una ilusión.

Ahora sólo me queda esto, el estar aquí sentada enfrente, dedicándote una última vez mis palabras por escrito. Dedicando mis pensamientos a un ser vacío. Eligiéndolo yo sin saberlo.
Silenciando una y otra vez el dolor de cada palabra tuya. Palabras de las noches y las pasiones que sólo vivías, siendo la Luna tu peor testigo.
Cuán errada estuve.
Créeme, todos somos humanos pero no todos somos estúpidos.

Si he de pedir perdón que sea a mí misma; a las noches que me acostaba pensando en ti; a aquellas cama de Hoteles que nos sintieron; a mi corazón por hacer que entras una vez más.
Si he de pedir algo, que sea tu olvido. Ni recuerdes mi nombre ni las risas que te dediqué, ni mucho menos, las miradas que tanto utilicé. Que desaparezca como humo de tu mente. Explosivos que presumes.





Deja de perseguirme constantemente con tu imagen, 
con tus risas y tu voz,con todo aquello que formaste.
Todo aquello que creí que era para mí.

Descubriendo y sintiéndolo, no eras nada.
¿Acaso crecimos ¿Acaso alguna vez fuimos algo?
¿Acaso una vez amé? ¿Sonreí por ti?
¿Acaso alguna vez amaste a quién que te dio la mano?
[...]





Créeme. 
Estaré bien.
Sin tí

lunes, 19 de agosto de 2013

Lo siento, lo olvidé.

Hoy desperté con la idea de que algo me faltaba. Algo que no conocía o que posiblemente había olvidado.
Llevo meses intentando recordar que era aquello lo que posiblemente había dejado atrás, queriendo asegurarme de que no lo volvería olvidar, mas todo mi empeño en ello me fue imposible.

Me acomodé en el bordillo de la ventana, observando detalladamente los tejados.
Las luces del alba, el olor del café, el ruido de los despertadores todas me embadurnaron de pies a cabeza. Estaba viva pero me faltaba algo.

Me dirigí a la habitación, intentando al anhelo de conocer qué era lo que aquella mañana se me antojaba extraño. Lo vi todo tan absurdamente normal que sentí que lo único que era extraño en aquella habitación era yo. En ese momento, pensé que quizás todo aquello sólo sea un ligero pensamiento de mi imaginación, únicamente para distraerse.
Deseché ese pensamiento de inmediato al detallarlo retorcido hasta para mi mente.

Decidí sentarme en la cama y analizar cada objeto que la decoraba. Nada más allá de lo normal. "Muy normal", me dije. Justo ahí, en ese preciso momento, mi cerebro mandó una alerta a mí, dándome a entender de que todo aquello era algo tan estúpido, incluso para mí.
Desistiendo de qué era lo que me pasaba y acostándome en la cama., cavilé en el pasado como si nadara en el tiempo.Olvidé mi presencia y donde me encontraba, sólo dejé que un montón de imágenes me atropellaran: Sonrisas, lágrimas, sustos, atardeceres, anocheceres, copas algunas rotas, navidades, comidas, playas y fotos, camas vacías, caricias perdidas,etc.
Todo ello me traspasó tan rápido que sentí retroceder años en el tiempo hasta que unos meses se centraron en mi mente. Vi aquella sonrisa aquellos, ojos de duda constante, esa expresión al sostener el cigarillo, el mirar lejano que tomabas...
Volví al mundo y sentí que caía de mi cama como si desde un octavo piso se tratara, como si de repente cien kilos habían caído en mí sin yo poder apartarme de ello. Ni poder moverme. Paralizada en el momento.
Entonces vi lo que me faltaba. No eras tú. Eras lo que tú representabas.

Rápidamente me incorporé, dejando pasar los minutos. Sólo quise que la única acción que realizara fuera el sentir el tacto de mi piel contra las sábanas. Moviéndola poco a poco, como acariciándola. Me recreé que era tu espalda la que seguía, como tiempo atrás hacía. Que los grandes pliegues de la sábana eran parte de tu anatomía.
Sentí rabia y desilusión al comprender que la vida es un juego de ajedrez, y que yo había perdido demasiados peones dejando al rey desamparado.
Sólo dos noches bastaron para que se marcaran varios meses en mi memoria.
Empecé a recordar, la vida que estabas formando y las fotos que te delataban. Los mensajes ocultos en botellas online, y llamadas nunca contestadas.
Reí al viento y en soledad.

Agarré la poca dignidad que me quedaba, me levanté y salí. Lejos. Al mundo. A un mundo donde no me preocupe que me falta algo, ni intentar recordarlo. Donde no tenga que pedir  perdón por olvidarme.
Decidí agarrar el poco mundo que conocía y las oportunidades que me quedaban.
Lo hice, aunque fuera sólo en fuera en el frío mundo de las promesas.

martes, 16 de julio de 2013

I need transport me another world. So many miles far.

viernes, 12 de julio de 2013

Carta de un "adiós" (improvisación)


Para ti: Aquella que iluminas y oscureces todo.

No sé bien porque parte comenzar si todo parece ya el fin.
Las palabras se atragantan en mi garganta pero paran de acosarme en mi mente. Una burla boba de mi destino, de aquel hombrecillo sentado en un rincón, riendo a carcajadas, de esta imagen que soy y de la que fui. Como gorrión enjaulado.  

Si es quizás lo que más afectó fue el dejar de sentir tu tibia mirada, que tan pícara resuena  aún en mi memoria. Unías las distancias del aire, del tiempo, del espacio con unas solas pupilas. Conocías la manera de que ellas se aferraran con ahínco en mi ser con un sólo parpadear. Grandes y saltones, creadores de realidad. 
Será las mañanas ocultas del Sol, ennegreciendo más el horizonte, que me engañan recreando tu imagen y aquel eco de tu voz cálida. Resonando entre las vacías paredes, las mismas que alguna vez fueron testigo de tu presencia. Cuanto más te extraño y cuando menos te espero. Anegado en la verdad de que quizás partirás y no me llevarás.
Fuimos uno, sin pertenecer a nadie ni a nada. Sólo dos personajes que aprendieron a subsistir. Unidos por algo más antiguo que el hombre puede conocer. 
Silueta de tu cuerpo, torturadora de placeres, en el vacío me haces tuya. Coges cada átomo de mi cuerpo, lo envuelves en tu "nada". Exprimiendo todo lo que quedó de humano en este ser. 

¡Oh amore!, ¿He de merecer yo, el perecer cada día por tu recuerdo? ¿He de sufrir, como cual pecador, la condenada de quemarme por las sombras que dejaste en mi piel?
Si en una vida lejana, algún otro ser sintiente fue tentado por la dicha del placer de ser querido, aquel placer que nos hace mudar de piel para fabricarnos la suya propia, al igual que lo fui yo. Sea advertido de que al final toda muerte marchita la vida, como cual cruel invierno azota las rosas. Y es que nada más deseo yo, que estar allá junto a ti. Aunque sea por abstractos espejismos. 
Vuelve, sólo un día más, amore.

Esperaré hasta que ella venga. No me añores que la espera será poca y no sientas culpa de estas palabras, ya que fue todo agradecido que pudieras darle motor a esta oxidada maquinaria.

Seguiré sentada, en dirección al cielo, para discernir alguna imagen tuya. Y así, al cerrar mi cansados ojos poder llegar a volver envolverme. Ya no sólo recordarte sino presenciarte.
Agotada alma que en mi queda, es poca la espera.


Si he de vislumbra algo, que sea la luz de ti.


martes, 9 de abril de 2013

¿Ahora qué?

Caí en la cuenta de que ya había perdido el recuento de tus lunares. Aquellos que siempre analizaba cada vez que te miraba.
Caí en la cuenta de que ya había perdido la orientación de tus ojos cada vez que te reías a escondidas.
Caí en la cuenta de que ya había olvidado el gesto que hacías cuando te excitabas.
Caí en la cuenta de que ya había olvidado la pequeñas arrugas que se te formaban al sonreír.

Hace mucho tiempo me dí cuenta de que ya estoy aquí acostado y que sólo me queda mirar la imagen de aquella parada, de aquella cerveza, de aquella noche...
Quise recordarte de la nada como también quise olvidarte de la nada. Lo único que conseguí fue que entraras más en mis pensamientos y ahí te quedaras.
Hace mucho tiempo me dí cuenta de que ya eres feliz y que yo no soy para ti.

Descubrí, sin saber si quiera que era necesario descubrirlo, que hace mucho tiempo que te perdí.

sábado, 2 de marzo de 2013

Blup, blup

Me amarro, caigo y no salgo. Todo azulado, todo lejano.  Extinto.
No pertenece aquí pero tampoco ocupa otro lugar.



¿Me rendí?