He contado los minutos, las horas, los días desde que te vi irte. Créeme. No sentí dolor.
Saqué cada recuerdo del que creía que existía algo de mi memoria. Créeme. No me costó.
Sonreía al pensar que todo te iría bien para así no volverte a ver. Créeme. No te espero más.
Pasé varios momentos de mi vida imaginando el después. El retorno de tus caricias, de todo lo que creía que sería nuestro. Aquello que prometía mi mente. Tomé conclusiones de donde no debía de sacarlas, olvidándome de mi y poniéndote a ti. Quise aferrarme al recuerdo de aquellos tiempos.
Créeme, solamente fue una ilusión.
Ahora sólo me queda esto, el estar aquí sentada enfrente, dedicándote una última vez mis palabras por escrito. Dedicando mis pensamientos a un ser vacío. Eligiéndolo yo sin saberlo.
Silenciando una y otra vez el dolor de cada palabra tuya. Palabras de las noches y las pasiones que sólo vivías, siendo la Luna tu peor testigo.
Cuán errada estuve.
Créeme, todos somos humanos pero no todos somos estúpidos.
Si he de pedir perdón que sea a mí misma; a las noches que me acostaba pensando en ti; a aquellas cama de Hoteles que nos sintieron; a mi corazón por hacer que entras una vez más.
Si he de pedir algo, que sea tu olvido. Ni recuerdes mi nombre ni las risas que te dediqué, ni mucho menos, las miradas que tanto utilicé. Que desaparezca como humo de tu mente. Explosivos que presumes.
Deja de perseguirme constantemente con tu imagen,
con tus risas y tu voz,con todo aquello que formaste.
Todo aquello que creí que era para mí.
Descubriendo y sintiéndolo, no eras nada.
Descubriendo y sintiéndolo, no eras nada.
¿Acaso crecimos ¿Acaso alguna vez fuimos algo?
¿Acaso una vez amé? ¿Sonreí por ti?
¿Acaso alguna vez amaste a quién que te dio la mano?
[...]
¿Acaso una vez amé? ¿Sonreí por ti?
¿Acaso alguna vez amaste a quién que te dio la mano?
[...]
Créeme.
Estaré bien.
Sin tí