Tú por aquí...

Sed bienvenidos a este pequeño universo de neuronas y entes olvidados ...

sábado, 10 de noviembre de 2012

Respira.

Sudor frío, pulso incontrolable, respiración asistida, midriasis. 
Puro jadeo es el sonido que te acompaña.
No estás sola, tranquila,
 el viento te susurra mientra lo rompes descaradamente a su paso. 
Cada vez es más fuerte, te grita. 
¿¡No lo oyes!? 
Te incita a parar. 
Te desconcentra del camino con su continua voz.

Ya no lo sientes, aquellos que permiten moverte, desplazarte. 
Los dejaste atrás desde el mismo momento en que comenzaste la travesía. 
Dijiste adiós a tus pies
.
Sigue el paso a tus piernas. 
¿Aguantarán? 
Ya sientes el cosquilleo que lo anuncian.
[...] Caso omiso.
 Fuerzas suficientes quedan.
¿Será así?

Continuas.
¿Hacia dónde?
¿A dónde tengo que seguir?
Continuas.
Goteo cegador, 
Piensas "quizás sea largo el trayecto".

Saltas, tropiezas, caes, 
(¡¡ARRG!, maldita sea, duele)
 levantas, continuas.
¿Con qué propósito? 
Da igual.
Sigues pasando sin invitación por el espacio del viento
.
Corres, corres, corres.
Nada más eso, sigues hacia delante.
Oídos sonoros de una tenue frecuencia, 
se nubla la vista.
Sigues sin pararte a pensar demasiado.
Corres en contra de Kronos y su reloj controlador.

[Click]
"Oh, oh. Te lo dije chica. Tu reserva se acabó. ¿Piensas que eres infinita?"
Algo va mal. 

Lo notas, lo sientes. 
Punzante en cada fibra de tu cuerpo.
Caes.
Todo es responsabilidad de tus rodillas,
ellas ahora llevan el mando de que  tu cara no roce el suelo.

Por fín. Lo sientes.
Ese mono instantáneo de bajada de adrenalina.
Nada vuelve a ser como antes.
Todas tus hormonas reaccionan. 
Tarde.
Tu cuerpo descansa para no despertar.
Siente el frío tacto del suelo.

¿A caso es necesario correr cuando no tienes meta?
¿Tendré que volver a atrás


No hay comentarios: